En Open Studio

Miguel Fernández Campón

Si en la tardo-modernidad existe un predominio de espacios de narcisismo compartido donde el individuo enuncia la experimentación consigo como conquista genial, el nombre vandanuno, siempre en minúscula (sustantivo o adjetivo), designa una pareja de artistas de firmes convicciones ético-estéticas críticas con el mercantilismo, la autoría y el copyright. Vandanuno es (fueron) pluralidad, es (serán) heterogeneidades irresolubles que desarrollan planteamientos conceptuales y deconstructivos en una estrategia poética conjunta. En ella todo origen único, toda irrepetibilidad y toda unicidad del arte son subvertidos en propuestas donde el autor, mundializado como propiedad intelectual, es vaciado en el libre uso de la información, la copia o la reproducción. El futuro se juega en otro tablero donde lo decisivo excede el sujeto y sus auto-imposiciones modernas.
El elegante conceptualismo que vandanuno muestra en medios como la pintura, el dibujo, la instalación o el vídeo encuentra su superficie de inscripción en el silencio. Hay quienes necesitan vaciar el vacío para respirar. A pocos kilómetros de Castelo Branco, en su actual residencia (no casa, sino cosa), un habitáculo industrial + habitacional diseñado por la arquitecta Cláudia Melo, cesa el ruido ensordecedor de los discursos que olvidan el ser: allí la serenidad (gelassenheit) desarticula la concatenación banal de los relatos. En la sugestión poética de las intensidades, en los agujeros de la perplejidad y en la experiencia de lo imposible vandanuno crea proposiciones estéticas de una complicada desnudez. El mundo es acariciado con las manos tranquilas de una levedad diferencial. En el límite sólo permanece el pudor de la belleza, como un fuego que arde bajo el agua. Ellos saben estar ocultos y no cortarán su enlace con la profundidad para ser percibidos del todo.
En el vídeo aquí expuesto, Sin título (2013), creado con una imagen tomada de creative commons y tratada con medios informáticos, el espectador avanza hacia una final prometido que no termina de acontecer. Cuando el progreso se concibe como construcción de lo real que pretende implantar perspectivas del Uno-todo, se hace propicia la disolución del avanzar, la oportunidad de lo múltiple, el ensanchamiento de la vida. Estamos ante la (im)-posibilidad del afuera, donde cada momento es ampliado como un viento excéntrico que desmaterializa los límites espaciales. Cada instante es magnificado, querido, amado, hasta que descarrilan los horizontes y las ensoñaciones. Las posibilidades de escape y percepción de otras realidades se manifiesta también en la pieza Sin título, perteneciente a la serie além do cerco (2011). En ella la reordenación de los espejos crea una apertura que silencia nuestras coordenadas espaciales. Lo mismo es otro, 1 ≠ 1: habitamos la suspensión de lo indefinible como disolución sintáctica del lugar existencial.
Vandanuno barre el ser con la escoba de un nihilismo feliz que dice no con la sonrisa inteligente de un cosmos re-ordenado. Su mirada contiene la perspectiva de los que construyen eventos alternativos en la ausencia de fundamento (ab-grund). Quizá hayan inscrito en su pensamiento que todo paso hacia adelante supone un paso atrás para el pensar. Quizá sepan, si eso pudiera considerarse un saber, que el tiempo futuro ha de recibir nuestros envíos como si fueran regalos que la nada arroja a la nada, como si la fraternidad no histórica diera paso a una coexistencia de tiempos diversos y pudiera, después de mucho tiempo, acontecer indeterminada y mirarnos de nuevo a los ojos.
Colaboradores en publicaciones de artes visuales y generalistas, comisarios y disenadores, la actividad conjunta de vandanuno se ha mostrado en la participacion de exposiciones colectivas, como las realizadas en el Action Centre Culturel Sud, Nismes (2003), la Fundacion Serralves, Oporto (2006) o en el Museo Nacional de Historia, Rio de Janeiro (2008). Entre sus muestras individuales cabe destacar las realizadas en la Galeria Quattro, Leira (2000), Galeria Hexalfa, Lisboa (2000 y 2001), Galeria Vilar, Oporto (2004), Galeria Santa Clara, Coimbra (2007) o en la Fundacion Pedro Alvares Cabral, Lisboa (2011).